joyas plata
Cuida tus joyas para que se conserven como el primer día.

  • Pautas generales para piezas de cualquier material.
  • Consejos especiales para alhajas de oro.
  • Como cuidar la plata para que tenga siempre un aspecto resplandeciente.

Algunas recomendaciones sobre como cuidar las joyas para garantizar su óptima preservación

Desde Relojería-Joyería Iglesias queremos poner a tu disposición toda nuestra experiencia para orientarte sobre como cuidar las joyas para conservarlas en un estado impecable, tanto en lo referente a la propia integridad de las piezas como a su apariencia y limpieza. Además, ofreceremos un asesoramiento general pero también consejos de mantenimiento particularizados en función del material de composición, ya que por ejemplo no tiene las mismas necesidades el diamante que la plata.

Así, vamos a proporcionarte toda una serie de pautas esenciales para que algo tan valioso en todos los sentidos como pueden ser tus alhajas estén magníficamente cuidadas, ayudándote para que mantengan el esplendor que tenían cuando salieron del taller del joyero.

Sugerencias sobre como cuidar las joyas de cualquier material

Hay una gran variedad de recomendaciones que son aptas para cualquier alhaja con independencia de su material de composición, comenzando primeramente con todo lo concerniente a la limpieza, que debe hacerse siempre con agua tibia y jabón con PH neutro. Asimismo, hay que tener mucha precaución con los instrumentos que se utilizan, resultando aconsejable si se usa un cepillo que tenga cerdas suaves. Mientras que para el secado, lo que va mejor es una gamuza o un pañuelo suave que no pueda rayar ni dejar restos sobre la pieza.

Igualmente, debe evitarse exponer las joyas al contacto con las sustancias químicas que pueda haber en cremas, alcohol, perfumes, detergentes… particularmente en las perlas que son muy sensibles a estos agentes, al igual que al exceso de calor, que puede deshidratarlas, ya que están compuestas de un apreciable porcentaje de agua.

Tampoco conviene obviar la importancia de una buena organización del joyero, con la que se precaverá que se apilen, enganchen o rayen las distintas piezas entre ellas, sobre todo si se tienen diamantes dada la dureza inequiparable de este material, aunque esto tampoco los exime de amenazas, ya que pese a que son piedras altamente resistentes no son inmunes a los golpes intensos.

Como cuidar el oro

Un primer aspecto que hay que tener en cuenta a la hora de plantearse como cuidar el oro es la diferencia existente entre el blanco y el amarillo. Así, el segundo en contraste con por ejemplo la plata no requiere de grandes cuidados en cuanto a la limpieza, que puede hacerse empleando una bayeta delicada o utilizando un paño humedecido con amoniaco y agua. Aunque, eso sí, ante cualquier rayadura es aconsejable llevar la pieza al joyero para que lo pula y restablezca sus cualidades originarias.

Todas estas pautas pueden seguirse igualmente con el oro rosa, una modalidad compuesta de una aleación de metal áureo fino de 24 kilates, plata y cobre menos conocida pero que tiene unas impresionantes virtudes estéticas.

Mientras que en lo que respecta a como cuidar el oro blanco, siempre hay que tener muy presente tanto su composición, que mezcla oro puro con otros metales (plata, platino o níquel) como su recubrimiento de rodio (para potenciar el efecto brillante), materiales todos ellos que propenden con el paso del tiempo a perder su brillantez primigenia, por lo que resulta recomendable acudir cada cierto tiempo un joyero profesional para que limpie y abrillante la pieza.

Como cuidar la plata

En lo referente a como cuidar la plata, conviene tener presente que se trata de un metal que tiende a ennegrecerse, lo que aconseja la realización periódica de limpiezas expertas, aunque si las manchas son leves puede tratar de eliminarlas uno mismo con un poco de bicarbonato. Y para evitar el siempre presente riesgo de oxidación, se deben guardar las joyas en un lugar fresco, hermético y seco.

Lo que hay que procurar en cualquier caso es prevenir la exposición de la plata a agentes corrosivos, pudiendo ser estos tan dispares de primeras como el perfume, los cosméticos o el cloro, pero que en el fondo tienen como denominador común su fuerte carga química, sin que tampoco se deba descuidar el efecto negativo de agentes atmosféricos como la exposición solar.